Texto Instructivo

Instrucciones para subirse a un camello u.u:
Luego de comprar su nuevo camello, usted puede leer este manual para lograr subirse a él. Si previamente ya se ha subido a uno de nuestros camellos, entonces no tendrá dificultad. Sólo siga las instrucciones.
• Póngase los zapatos especiales para camellos (búsquelo en el portaequipaje)
• Ensille su camello, cuidadosamente.
• Regule los estribos a su altura.
• Acérquese a su camello (ya que de otra forma no va a poder subirse)
• Cepille a su camello. De esta forma se acostumbrará al contacto con el animal, y se tranquilizará.
• Luego de una hora de continua familiarización camélida, usted puede comenzar a pensar en cómo subirse.
• Sólo ponga un pie en uno de los estribos.
• Finalmente, pegue un breve salto y sólo súbase.

Texto Dialogal

Se encuentran dos camellos hablando en la puerta de un bar en Arabia. Uno está amarrado a un poste y el otro no. El que se encuentra atado tiene un excelente pelaje, dientes perfectos, y sus monturas destellan lujo. El que no está atado está embarrado hasta la mitad de las patas, huele mal, y tiene cierta escasez de pelo en varios sectores de su joroba. Conversan.
Camello amarrado: …sí, pero cuando los pisas emiten un sonido horrendo.
Camello libre: No si los miras con desprecio.
Camello amarrado: Bueno, cambiando de tema, ¿cómo te trata tu humano?
Camello libre: No me quejo, como dos veces al día tengo el agua necesaria, me deja descansar cuando el sol duele, y siempre que entra a un bar u otro lugar, puedo hacer sociales, como ahora. La verdad lo valoro bastante, él confía en mí y no me amarra. Si él me maltratara yo solo huiría, pero no es el caso. ¿Y tu amigo?¿Cómo se llevan?
Camello amarrado: ¿Amigo?¿Qué clase de broma es esa? No soy más que un objeto para él. Si bien sus sirvientes me cepillan, me dan toda la comida que pudiera desear, una cantidad de agua que ni te imaginas, y duermo en los mejores establos que puedan existir en kilómetros y kilómetros, el señor me golpea, y es tan gordo que sus sirvientes apenas pueden montármelo. ¿Para qué? Para llevarlo a donde le plazca, viajes de horas interminables sin descansos. Muero por un gramo de afecto.
Camello libre: ¿Y por qué no hablas con él? Cuéntale cómo te sientes, dile que la relación así no marcha, así tal vez cambia de actitud.
Camello amarrado: ¿Me estás tomando el pelo de la joroba? Somos camellos ¡Iluso! Esto va a seguir así hasta el fin de mis camélidos días.
Camello libre: Tienes razón… (…) ¡Uh! Ahí viene mi compañero. Nos vemos en otra vida.
Camello amarrado: ¡No! No me dejes, no quiero sufrir más, ayúdame a desatar las amarras, yo sostengo…
Y así se retiró el mugriento (pero feliz) camello, con su amigo, el humano.

Texto descriptivo

El nombre del camello que voy a describirles es Khalid.
Este camello es veloz, liviano y un poco maloliente, debido a que su cuidador no lo lava desde el año 1992. Esto nos remite inmediatamente a su edad, y el dato es que Khalid cuenta 35 años. Fue adquirido apenas nació por un importante empresario argelino. Desde ese momento vive en un predio alambrado, todo rodeado de otros camellos.
Come poco, y bebe menos. Esto es totalmente lógico, teniendo en cuenta que los camellos acumulan grasa en las jorobas, por lo que no necesitan beber para saciar la sed. Por esa razón es un excelente animal de transporte. Podría cruzar el desierto del Kalahari de norte a sur sin beber ni una sola gota de agua.
Sus patas también son perfectas para cruzar grandes extensiones áridas. Poseen almohadillas que le ayudan a resistir el intenso calor de la arena durante todo el día. No obstante, esta impresionante cualidad no impide que se canse; necesita dormir por lo menos cinco horas.
En cuanto a su familia, sus padres murieron, para ser convertidos en comida (cabe aclarar que el camello relleno es un excelente plato gourmet). Además, tiene dos hermanos, pero no los conoce, porque tienen otros dueños, y viven en el vecino país de Túnez.
Khalid no vivirá mucho tiempo más. El promedio de vida de los camellos es de 40 años.